En la muerte de Mariano Constante

Mariano Constante Campo, (Capdesaso (Huesca), 1920-Montpellier, 2009). Fue uno de los oficiales más jóvenes del Ejército republicano español. La guerra le atrapó con 16 años y ya no le soltó hasta los 25. En esos nueve años fue herido y ascendido a teniente, vio morir a miles de compatriotas, fue vejado y maltratado por Francia pero cuando los nazis invadieron el país vecino fue capaz de olvidar y entender que debía seguir luchando por la democracia contra el fascismo -“era la misma guerra, el mismo enemigo que habíamos tenido en España”- y combatió en la Línea Maginot hasta que fue capturado por los alemanes y deportado al campo de exterminio de Mauthausen, cerca de Viena, en 1941.

Allí, con otros comunistas españoles, Constante organizó una red clandestina de resistencia y se las arregló para sobrevivir y para ayudar a sobrevivir a muchos, ya fueran camaradas o no. “A los españoles nos temían todos en Mauthausen. Llegamos allí de los primeros y nunca perdimos la dignidad. Éramos más duros que cualquiera, peores que los peores. Murieron muchísimos pero hicimos más de lo que se podía hacer, cosas imposibles, y jamás hicimos el juego a los alemanes. El entendimiento entre nosotros fue la clave. Cada uno era el eslabón de una cadena, todos éramos una madeja. Sí, hubo un héroe en Mauthausen: el pueblo español, los republicanos españoles”.

Hijo de un maestro de escuela socialista de Riglos (Huesca), Constante siguió siendo comunista aunque a su vuelta de Mauthausen fue condenado a muerte por el Buró Político del PCUS acusado de colaborar con los alemanes. Después de salvar por enésima vez el pellejo, Constante se dedicó a dar fe de lo que había vivido, a refutar a los negacionistas y a desenmascarar a los falsos héroes a través de libros como Yo fui ordenanza de las SS, o Los años rojos, conferencias y documentales.

(Texto de Miguel Mora)

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1 comentario

Archivado bajo Política

Una respuesta a “En la muerte de Mariano Constante

  1. Enrique Urraca

    Conocí a Mariano Constante hace muchos años, cuando estaba en Francia allá por los años 80.
    Lamento profundamente su muerte y lo siento en el alma. Un testigo de la barbarie nazi se va pero nos deja sus libros como testimonio de los horrores vividos en Mauthausen.
    Descansa en paz.

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